En papel reciclado, vegetal o metalizado mate. Si tu tarjeta de invitación de boda llega de esta manera a los buzones de tus invitados, sin duda, los sorprenderás. Claro, siempre tiene que tener relación con vuestra personalidad y estilo de vida, y también con el tipo de celebración nupcial por el que habéis optado. Es el primer paso que dais ante vuestro próximo matrimonio y una nueva vida y es importante que, desde ese momento, hagáis que todos se sientan partícipes.

 

Claves para ser originales sin ostentación

Las invitaciones clásicas (formales) en papel tela y con un pulcro comunicado tradicional siguen manteniéndose. Pero se imponen las que aportan un toque diferente. No queda bien enviarlas por correo electrónico (dará la impresión de que son invitados de última hora). Es mejor utilizar el correo postal o entregarlas en mano.

En cuanto al texto que invita al acontecimiento, es ‘tendencia’ que sea manuscrito -por uno o por los dos contrayentes-, igual que la firma (en este caso, la de los dos). Basta con que lo hagais una vez; las artes gráficas se encargan de las copias.

Los colores y motivos que ‘mandan’

Los tonos pastel siguen a la cabeza de las tendencias. No olvidemos que es un acto feliz y romántico (el rojo, por ejemplo, resulta ‘agresivo’). Se imponen los motivos o dibujo de fondo realizados en acuarela. Los colores verde y morado, con variaciones en la gama, funcionan bien tanto en las bodas de invierno como en las de primavera o verano.

Acompañar la tarjeta con un detalle -siempre que se entreguen en mano- está bien. Aparte del clásico lazo, os proponemos que las entreguéis con un ramito de flores secas, una muestra de perfume o un corazoncito con olor.

Un último consejo: es recomendable que las enviéis con bastante antelación para que los invitados planifiquen su agenda.

Las invitaciones de boda que (sí) querrás guardar
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